domingo, 24 de septiembre de 2017

Sentimiento 2

Parece que en los últimos días todas nuestras conversaciones siempre van de lo mismo, me echas de menos, te echo de menos; me quieres, te quiero. Ya lo sé y ya lo sabes, pero es la forma que tenemos de decir que no estamos de acuerdo, es la forma de no pasarnos el día diciendo que todo es una mierda.

Así, que hoy, en este blog, voy a decir lo que pienso de verdad: Es una auténtica mierda. Es una mierda vivir en ciudades diferentes de países diferentes. Es una mierda tener que planear con meses de antelación cuándo vamos a vernos y es aún peor no poder hacerlo porque las compañías aéreas crean que soy millonaria, no entienden que me dan igual la torre Eiffel y Disneyland, que solo quiero verte a ti y que casualmente vives en una de las ciudades más turísticas del mundo. Es una mierda saber que cuando al fin nos reunimos, solo será por tres o cuatro días. Es una mierda montar un numerito en cualquier aeropuerto/estación/aparcamiento, que todo el mundo me vea llorar (con lo poco que me gusta que sepan cómo me siento) y en esos momentos te odio por no llorar, aunque sé que lo haces por mí. Y me rompe el corazón ver como te derrumbas en el andén de enfrente, o al otro lado del control de seguridad del aeropuerto. 

Que conste que me encanta vivir aquí y en ningún caso me arrepiento, pero sería mucho mejor si lo pudiera compartir contigo. Ya se sabe que soy bastante independiente y quiero seguir siéndolo, y no es que me pase los días llorando, al igual que sé que tú tampoco. Son pequeños detalles como que al llegar de fiesta no estés en mi cama para calentarme los pies, o que al día siguiente no estés para ayudarme a sobrevivir a la resaca, o bailar contigo, o hablar durante horas sobre temas en los que nunca estaremos de acuerdo pero un poco sí. Y no es que no tenga calcetines, ni botellas de dos litros de agua ni amigos con los que bailar o con los que hablar. Simplemente no es lo mismo. 

Aunque también hay momentos maravillosos como los nervios cuando sé que quedan horas para verte, la primera vez que me despierto y no puedo creer que estés ahí, y sobre todo la risa, que es lo que nos ha hecho superar todo lo que se nos ha puesto por delante (que no ha sido poco). Mientras haya risa podemos estar tranquilos.




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