domingo, 29 de mayo de 2011
Y pretendo yo que la gente me entienda...
No puedo parar de reírme y de repente ¡pum! paro ¿Qué ha sido eso? ¿Por qué ahora no puedo ni intentar sonreír sin que parezca de mentira? Ah, verdad. La pantalla blanca de nuevo, eso en lo que se ha convertido mi vida, donde no pasa nada. Un momento. ¿Por qué no pasa nada? Se supone que todo está bien. Entonces ¿por qué? Ah, la razón de siempre. ¡Pues ya no me importa! Pero ¿por qué lloro si ya me da igual? Pues ahora me lío con diez. Si, claro como si así se arreglase todo. Verdad, entonces no lo hago. No, pues ahora lo hago porque me da la gana, que a lo mejor funciona. Ya, claro y después cuando acabes haciendo daño a alguien por tus tonterías llorarás. Entonces que hago ¿que se vaya la pantalla y ser feliz o que se quede y morirme de asco? ¿Es mejor ser feliz no? Sí. Pues ya está. Pero es que no se. A ti lo que te pasa es que no sabes ya ni lo que quieres.
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