Duelen muchísimo las cosas que ya no podrás hacer con alguien, duele cuando piensas que alguien estará en tu vida por mucho tiempo y de repente se va. Me ha pasado más de una vez, pero se me vino ella a la cabeza.
Ella estaba hecha para mí y yo para ella. La conocía, sabía que era lo que le pasaba por la cabeza en cada momento, sabía lo que amaba, sabía sobre ella todo lo que se puede saber sobre alguien, sabía hasta lo malo, y aun así la quería. Ella siempre estaba, siempre. Me sentía a gusto, me sentía muy libre cuando estabamos juntas. Pero se fue como siempre pasa con las personas a las que amo. Se fue por un contratiempo de la vida, no fue ni su culpa ni la mia, simplemente ocurrió. Y dolió, dolió como el mayor de los dolores.
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