domingo, 27 de noviembre de 2011

Haré una entrada sobre esto.

Un beso, solo pedíamos eso. Un pequeño e insignificante beso que significaría mucho porque era de dos personas que se querían y a las que queríamos. Pero ellos no eran lo suficiente listos como para hacerlo solos, así que tuvimos que darles un empujoncito. Después de correr por aquí y por allá acabamos en unas gradas espiando y como en toda película de espías aparecieron los malos (o canis amenazantes con pelotas) corrimos más todavía, Laura se enfrentó a ellos y acabamos entre matorrales, viendo a los enamorados en cuestión que no caían. 

-¿Tenéis novio?

-Sí, ya te he dicho que sí.

-Que no te he preguntado a ti.

-A ver es que si no dices nombres...

Después de todo nos pillaron y ella dijo que le dejásemos cinco minutos (acabaron siento veinte). La historia cuenta que se besaron, pero tenía que ser sin lengua, pero él no sabía. Ella corrió y él ''la cazó'' y otras cosas extrañas, el caso es que se quieren.

-¿Con cuántos te has liado en toda tu vida?

-No lo sé.

-¿Y en este año?

-Creo que siete u ocho.

-Las tías también cuentan, yo te he contado a ti.

-Entonces once.

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