Al final lo encontré, estaba en un rincón, sentado. Probablemente esperaba a alguien.
Quería decirle tanto y tan poco, quería explicarle lo inexplicable, quería abrazarlo y no soltarlo nunca más, quería irme con él al fin del mundo, quería todo para él, para mi, para nosotros.
Pero también tenia miedo.
Miedo a lo evidente.
Y no supe expresar nada de todo aquello, solo dije una palabra.
-Hola
Y me sente a su lado para poder sentir su calor, que me recargaba.
-Hola.- me respondió.
Y mis miedos se hicieron realidad.
Si, yo quería una vida para los dos.
Quería estar siempre con él.
Pero eso no iba a ocurrir.
No iba a ocurrir por una de las razones mas sencillas de este planeta.
Él ya no quería.
Vi su mirada, preciosa, como siempre. Pero ya no era la misma, ya no me miraba con la ilusión de un niño. Ya no me miraba como si fuera lo mas hermoso. Ya no me quería.
-¿Qué haces aquí solo?
-Nada, tomaba el aire.
Sonrió, y al hacerlo acabó con las últimas esperanzas que me quedaban. No, ya no era aquella media sonrisa sincera, ahora era algo, así, tan fingido como la que le habría puesto a cualquiera. Y eso era en lo que yo me había convertido de repente, en otra cualquiera. Tan importante para él como una piedra.
Me sentí una intrusa, supe con toda certeza que ya sobraba en su vida, que ya no habría mas momentos a solas en cualquier calle, que ya no habría mas besos a escondidas.
Ya no habría nada.
Poco a poco él iría olvidando todas mis cosas, nuestras cosas.
-Bueno me voy con los demás.- me dijo.
-Adiós.
Ni un abrazo, ni una sonrisa, ni una mirada, nada.
Y vi como se iba, pisoteando todos mis sueños, mis sueños rotos.

DIOSS!
ResponderEliminares preciosoo tía.
joéer..
de la niña que mas quiereshaha